San Maximiliano Kolbe

Apóstol de la Inmaculada – Mártir del amor en el abismo del dolor – «No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos»(Jn 15, 13).

Cada 14 de agosto, se conmemora la festividad del Santo.

San Maximiliano Kolbe representa la santidad a través del martirio heroico sufrido en una total entrega a la Voluntad de Dios. Tuvo la presencia sobrenatural de La Virgen desde temprana edad, y supo responder a ese llamado con su vida, dándonos un ejemplo de lo que significa llevar la Cruz de Jesús con la esperanza de alcanzar El Cielo prometido. Veamos en su vida el ejemplo del carácter que debemos forjar frente a las adversidades, de las que muchas veces renegamos sin comprender que son nuestra escalera al Cielo mismo.

Nació el 7[MT1]  de enero de 1894 en la pequeña ciudad de Zduńska Wola, ubicada en el centro de Polonia. En ese entonces dicha región se encontraba controlada por el imperio ruso. Su padre (Juliusz Kolbe) era tejedor de oficio, y su madre (Marianna Dąbrowska Kolbe) partera de profesión. Ambos eran fervientes devotos de la fe cristiana, por lo que rápidamente bautizaron al pequeño niño bajo el nombre de Rajmund Kolbe.

Las coronas

A la edad de 10 años, el pequeño niño tuvo una visión de la Virgen María en donde le fueron enseñadas dos coronas: una roja, que simbolizaba el martirio, y una blanca que hacía lo propio en relación con la pureza y la perseverancia en la castidad. La Virgen le preguntó cuál de las dos coronas escogería, y él le contestó que aceptaría ambas dos. Así, desde muy temprana edad, mostró una profunda devoción por la fe católica y un amor por la Madre de Dios que perduraría hasta el último de sus suspiros.

Vida Religiosa

En 1907 ingresó al pequeño seminario franciscano en Lwow (actualmente Lviv, Ucrania), donde inició su formación religiosa. En 1911 profesaría sus votos en la Orden de los Frailes Menores Conventuales, donde adoptaría el nombre de Maximiliano. En 1912 es enviado al Colegio Internacional Seraphicum en Roma, ciudad en donde obtendría más adelante doctorados en filosofía y teología. El 28 de abril de 1918 es ordenado sacerdote de la iglesia católica, fecha en la cual celebraría su primera Santa Misa en la iglesia Sant´Andrea delle Fratte de Roma.

Apostolado de la Fe

El 16 de octubre de 1917, mientras se encontraba aún en Roma, Maximiliano funda la «Milicia de la Inmaculada» (Militia Immaculatae), una asociación que buscaba la conversión de los pecadores bajo la protección de la Virgen María Inmaculada. En palabras del Santo:

“Conquistar a todo el mundo, todos los corazones y cada persona individualmente para la Reina, no sólo del Cielo, sino también de la Tierra. Ello para otorgar la verdadera felicidad a los pobres desgraciados que la buscan en los placeres efímeros del mundo; este es nuestro objetivo”. Hrodna, Bielorrusia el 12 de septiembre de 1924

La milicia se expandió rápidamente por Europa y otras partes del mundo, convirtiéndose en corazón de su apostolado.

En 1919 regresaría a Polonia para comenzar a enseñar en el Seminario Franciscano de Cracovia, y ese mismo año fundaría la revista «Rycerz Niepokalanej» (El Caballero de la Inmaculada) en Hrodna, Bielorrusia. Esta revista se convirtió en una herramienta importante para difundir la devoción a la Virgen María y promover la enseñanza católica.

Luego, en 1927, estableció una versión más grande de la revista en Niepokalanów, que significa “Ciudad de la Inmaculada”, que fundó en Teresin, cerca de Varsovia y la cual llegó a albergar a más de 800 personas. Se convirtió en el epicentro de su apostolado, albergando un convento franciscano, una iglesia, una imprenta, talleres, una estación de radio y una farmacia. El complejo se dedicó a la oración, la educación y la evangelización, con un alcance masivo a través de la imprenta que producía diversas publicaciones religiosas y catequéticas en varios idiomas.

Impulsado por su ferviente devoción a la Virgen María, San Maximiliano emprendió misiones en otros países. En 1930 viajó a Japón, donde estableció una segunda «Ciudad de la Inmaculada» en Nagasaki y fundó una revista mariana en lengua japonesa. Tenía planes de expandir su apostolado a Corea, China e India, pero diversas dificultades impidieron su realización.

Arresto y martirio


Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi de Polonia, el padre Maximiliano enfrentó dificultades y peligros, para finalmente ser arrestado junto a otros 41 hermanos un 19 de septiembre de 1939. Pasó por tres campos de concentración, y finalmente fueron liberados el 8 de diciembre del mismo año, fecha en que se conmemora el día de la Inmaculada.

La guerra continuó, y los peligros fueron aumentando a medida que se profundizaba la ambición alemana. El 17 de febrero de 1941 el padre es nuevamente arrestado por la Gestapo, para ser trasladado el 28 de mayo del mismo año al campo de exterminio de Auschwitz, conocido por sus atrocidades y sufrimientos inimaginables.

A pesar del horror y el sufrimiento, Maximiliano supo sostener su actitud de amor y caridad hacia sus compañeros prisioneros, consolando a los desesperados, ofreciendo la reconciliación y administrando los sacramentos con el afán de fortalecer la fe y la esperanza de todos en medio de la adversidad.

En julio de 1941, cuando los nazis habían seleccionado ya a diez prisioneros para ser ejecutados en represalia por la fuga de uno de ellos, ante la súplica desesperada de uno de los diez (Franciszek Gajowniczek, casado y padre de familia), el padre Maximiliano pide voluntariamente tomar su lugar, alegando ser un sacerdote católico.

Maximiliano fue llevado al conocido «búnker del hambre», una oscura y fría celda subterránea, junto con los otros nueve prisioneros. Todos enfrentaban la muerte por inanición. Durante este tiempo, supo mantener la calma, confortando a los demás prisioneros con rezos y oraciones católicas. Habían pasado ya dos semanas cuando sólo quedaban cuatro prisioneros, siendo él uno de ellos y el último en mantenerse con vida. Se sostenía con el alimento de la Fe, rezando permanentemente a la Virgen María. El padre fue ejecutado mediante una inyección letal el 14 de agosto de 1941.

Mantuvo su promesa de castidad, y fue martirizado tal como le había anticipado la Virgen María cuando tenía apenas diez años.

Devoción

El testimonio de amor y sacrificio de San Maximiliano Kolbe lo convirtieron en un mártir de la caridad. Su legado perdura en el corazón de todos los fieles y en las instituciones que supo fundar.

Fue beatificado en 1971 tras culminar con un decreto de virtudes heroicas que había sido iniciado en 1969. El 10 de octubre de 1982 Maximiliano es canonizado por el entonces Papa Juan Pablo II, y su vida continúa inspirando a millones de personas en todo el mundo, recordándonos el poder del amor, la fe y la esperanza, incluso en aquellos momentos donde la miseria y la oscuridad de la esencia humana parecían no tener límites.

Cada 14 de agosto se conmemora la festividad del Santo.

San Maximiliano Kolbe, ruega por nosotros.